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Valuar la empresa para vender y retirarse

Ante la idea del retiro, los empresarios deben enfrentarse a la decisión de vender su emprendimiento hotelero o gastronómico, para lo cual resulta fundamental determinar previamente cuánto vale. Si bien seguramente tiene alguna estimación, es necesario confirmarla o corregirla a través de un proceso profesional de valuación.

Muchos empresarios hoteleros y gastronómicos que analizan su retiro deben enfrentarse a la decisión de vender su emprendimiento. Y para esto es fundamental determinar previamente cuánto vale.
Actuar como si en algún momento la empresa se fuera a vender resulta positivo, ya que permite tomar en consideración el valor de la misma en cada una de sus decisiones.
Así, la incorporación de un nuevo sistema administrativo o la adquisición de un nuevo equipo de calefacción no se analiza exclusivamente desde la perspectiva de su aporte de valor actual a la organización y los resultados de corto plazo, sino que también puede contextualizarse en relación a la diferencia de valor que tales inversiones pueden darle a la empresa, en función de una venta potencial.
Contar con una tasación de los bienes de la empresa y una valuación actualizada es el punto de partida para la toma de decisiones que tiendan a dar más valor a la empresa, así como facilitar un eventual proceso de venta.
Para determinar el valor de los activos tangibles es conveniente mantener un inventario actualizado y tasarlos en forma sistemática (una vez por año, o cuando ocurren cambios significativos en los valores). Para ello se puede convocar a un consultor o a expertos profesionales (arquitectos, ingenieros, entre otros) o tomar indicadores del mercado.
Los activos intangibles aportan -y mucho- al momento de la decisión de compra de una empresa. Entre ellos podemos mencionar marcas, know-how para la atención al cliente, acuerdos comerciales, patentes, publicidad, prestigio, políticas de recursos humanos, patrimonio intelectual, críticas gastronómicas o recomendaciones en revistas hoteleras, entre otros.

LA VALUACION.
A veces el empresario tiene alguna estimación del valor de su empresa, pero siempre es necesario confirmarla o corregirla a través de un proceso profesional de valuación. No solo para partir de un valor razonable que facilitará la transacción, sino porque una valuación profesional permite fundamentar de manera más sólida las pretensiones del vendedor frente al comprador -quien tratará de pagar el menor valor posible-, que un simple número basado en la intuición.
Valuar una empresa es complejo. La organización y presentación de los datos financieros se sujeta a principios contables. Pero la estimación de los riesgos de distinto tipo admiten diferencias de opinión y llevan a atribuir distintos valores a una empresa.
Las técnicas para valuar una empresa, es decir, las fórmulas matemáticas para arribar a un valor o a un rango de valores, provienen de la contabilidad y de las finanzas; pero la micro y la macroeconomía fundamentan la selección de los números de base.
La valuación requiere una combinación de conocimiento contable-financiero, pero también económico, para analizar el sector hotelero o gastronómico, el contexto económico general y como éste afecta sus resultados y su crecimiento, para una valoración más realista y fundada.
Generalmente el valor de un emprendimiento en marcha es superior al valor de liquidación, pero es aconsejable considerar ambas opciones, para madurar mejor la decisión.
Los raros casos en que es preferible la liquidación son, por ejemplo, si el ámbito es extraordinariamente competitivo, si los activos se volverán obsoletos en poco tiempo, o si la empresa afronta graves problemas financieros, con riesgo de quiebra. También cuando el tiempo resulta más valioso que el dinero, si hay problemas graves de salud, un divorcio muy conflictivo, entre otros motivos.
La elección de un método sobre otro también puede ser preferible si se desea donar todo o parte de las acciones a los hijos.

COMO SE HACE UNA VALUACION.
Hay muchos métodos para valuar una empresa, que dependen del tipo de compañía, el sector de actividad en el que opera, su situación económico-financiera, su contexto, y también del propósito para el que se realiza la valuación.
Si se trata de un negocio en marcha, la valuación se basa sobre todo en sus resultados a futuro. En este caso, los métodos más utilizados son el flujo descontado de fondos, reputado como el más sólido, y los múltiplos. En cambio, el valor de una empresa a liquidar se relaciona con sus activos realizables. También existen métodos híbridos, que combinan ambos, para ciertos casos particulares.
Pero las técnicas de valuación proceden de países desarrollados, con mercados de capitales grandes y activos, donde se compran y venden muchísimas empresas todo el tiempo, y cuando estas mismas técnicas se aplican en Latinoamérica la realidad es diferente, especialmente para valuar empresas pequeñas y medianas.
En cualquier caso, es fundamental contar con el asesoramiento de un profesional, ya que para cualquier empresario es muy complejo valuar su propia compañía.
Particularmente, además, todo emprendimiento vinculado al sector requiere de especializaciones particulares a la hora de la valuación: es preciso conocer el sector, saber de la movilidad y temporalidad del consumo, por ejemplo.
Contemplar cuestiones como los avatares climáticos cuando un emprendimiento está en zonas donde depende de ellos, o también el impacto de otros negocios similares instalándose en derredor (como en un polo gastronómico, por ejemplo).
Por último, es importante considerar que muchos empresarios eligen negocios vinculados a la hotelería o la gastronomía como forma de canalizar su retiro. Es decir que, visto desde el otro lado, desde el comprador de un negocio, estos items también son de consideración.

 

FUENTE: valuar-la-empresa-para-vender-y-retirarse

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