En la actualidad los recursos humanos de las empresas relacionadas con el turismo deben adquirir las competencias necesarias para enfrentar los cambios en los escenarios competitivos a través de una capacitación y desarrollo permanentes.
Este desafío requiere el desarrollo de un perfil emprendedor que podríamos caracterizar de la siguiente manera:
• Visión compartida: una visión del futuro coherente y convincente para ser compartida con sus colaboradores. Esto da un fuerte sentido de dirección a la empresa.
• Objetivos claros: establecer objetivos que estén de acuerdo con sus valores, creencias y deseos para poder dedicarse con pasión a las acciones necesarias para concretarlos.
• Planificación: las acciones deben ser planificadas estableciendo prioridades y diferenciando lo urgente de lo importante. Hay que planear secuencialmente, paso a paso, para alcanzar objetivos intermedios.
• Iniciativa y proactividad: buscar y crear permanentemente oportunidades de negocios. No hay que esperar que las oportunidades se presenten, sino identificar necesidades no satisfechas en algún nicho del mercado. Hay que aplicar la creatividad y la innovación en todas las acciones.
• Energía: se necesita mucha energía física y mental para poder trabajar duramente y alcanzar los objetivos.
• Perseverancia: los errores y fracasos deben ser considerados como un aprendizaje. Se deben analizar las causas de las dificultades para corregirlas en el futuro y redoblar los esfuerzos para alcanzar los objetivos.
• Comunicarse adecuadamente: establecer una buena relación con los demás por medio de una comunicación clara y directa. Esto implica saber ponerse en el lugar del otro para comprenderlo y así lograr acuerdos.
• Capacitación y desarrollo permanente: el perfeccionamiento y la actualización continua son la clave para alcanzar los objetivos. El capital intelectual de la empresa es la principal ventaja competitiva para mantenerse y crecer en escenarios cambiantes.
• Confianza en sí mismo y entusiasmo: conocer las propias capacidades, talentos y habilidades. Confiar en las posibilidades, mantener el entusiasmo y el convencimiento del logro del éxito.
• Motivación: la motivación es el motor interno que permite tener el impulso y la orientación para lograr los objetivos planeados.
A continuación, algunas diferencias entre las personas que triunfan y las que fracasan:
• Las personas que alcanzan el éxito saben exactamente lo que quieren, tienen una estrategia para conseguirlo y dedican a ello la mayor parte de su tiempo.
• Las que fracasan no tienen un propósito definido en la vida, creen que el éxito es producto de la suerte y solo actúan cuando se ven obligadas a hacerlo.
• Los triunfadores piensan antes de hablar. Miden sus palabras y hacen hincapié en las cualidades de los demás, no en sus defectos, y con frecuencia ni los mencionan.
• Los que fracasan hacen exactamente lo contrario. No piensan antes de hablar. Sus palabras los conducen a situaciones incómodas y pagan un precio muy alto por ellas, pues generan resentimiento en los demás.
• Los triunfadores solo expresan sus opiniones cuando se han asegurado de que lo podrán hacer de forma inteligente.
• Los que fracasan expresan sus opiniones sobre cosas que no conocen o que conocen poco.
FUENTE: el-perfil-emprendedor
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