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Cicotur: turismo como factor de movilidad social

De 2018 a 2024, 1.09 millones de personas empleadas en turismo superaron la condición de pobreza, según Cicotur. ¿Política atinada de la 4T o golpe de suerte?

En pocas palabras

  • Turismo y pobreza: 1.09 millones de mexicanos vinculados al sector superaron la pobreza entre 2018 y 2024.
  • Análisis Cicotur: La reducción del 37.2% en pobreza turística no se debió a una política gubernamental específica.
  • Sector clave: El turismo, por su alta demanda de mano de obra, debe ser prioridad nacional para reducir la pobreza.
Resumen generado por Thinkindot AI

La cifra equivale al 8.1% de los 13.4 millones de personas que superaron la condición de pobreza en el país en ese periodo, según las estimaciones de Cicotur con datos de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH), en sus ediciones 2018, 2022 y 2024.

La investigación del Cicotur encontró que en 2018 había 2.9 millones de personas en situación de pobreza vinculadas al turismo. En 2024, la cifra se redujo a 1.8 millones, lo que equivale a una disminución del 37.2%.

El análisis analizó el comportamiento de una serie de actividades relacionadas al turismo en alrededor de 270 municipios del país con vocación turística. Esto incluye los Centros Integralmente Planeados (polos de desarrollo turístico por su capital natural o cultural), Pueblos Mágicos, Ciudades Patrimonio, playas y grandes ciudades capitales, entre otros.

Un sexenio adverso a la promoción turística

El periodo coincide con el mandato de Andrés Manuel López Obrador, cuyo gobierno inauguró la llamada Cuarta Transformación (4T) y en el que el principal reclamo del sector empresarial turístico fue la falta de apoyo gubernamental a la industria.

Vale recordar que una de las primeras acciones de la Administración federal fue la desaparición del Consejo de Promoción Turística de México (CPTM), cuya labor de promoción de la marca México en el exterior fue absorbida por personal de las Embajadas del país en el extranjero.

Además, reorientó el uso del Derecho de No Residente (DNR) a la construcción del Tren Maya en lugar de la promoción turística y redujo el presupuesto asignado a la Secretaría de Turismo (Sectur).

¿Política pública atinada o simple coincidencia?

En entrevista con Ladevi Medios y Soluciones, José Ángel Díaz Rebolledo, director de la Facultad de Turismo y Gastronomía de la Universidad Anáhuac y del Cicotur, explicó que el rol del turismo en la disminución de la pobreza durante el sexenio pasado no tiene que ver con una política pública impulsada desde el gobierno.

“Tengo la impresión de que el instrumento del gobierno para abatir la pobreza tiene que ver más con programas de subsidios sociales, enfocados en fortalecer el ingreso de las personas”, señaló.

En ese sentido, explicó que la pobreza en México se evalúa con un enfoque multidimensional que combina dos enfoques principales: el bienestar económico (ingreso) y el acceso a derechos sociales (carencias).

En este orden de ideas, la evaluación mide 6 dimensiones de carencias sociales: educación, salud, seguridad social, vivienda, alimentación y cohesión social.

“El gobierno se enfocó en el ingreso más que en el diseño de una estrategia integral que permitiera visualizar cuáles son los sectores que abonan a reducir la pobreza y priorizarlos; y definitivamente el turismo no estuvo en el radar”, expuso.

El catedrático explicó que hay una serie de actividades relacionadas al turismo, como los empleos en hoteles y centros de consumo, por mencionar los más evidentes, que dan trabajo a un gran número de personas.

“El dato frío es que el turismo abonó con el 8.1% de personas que dejaron atrás la condición de pobreza. Entonces, el tema de fondo es que si el turismo es intensivo en mano de obra, contribuye a la reducción de la pobreza y genera oportunidades de empleo, es un sector por el que se tiene que apostar”, afirmó el investigador.

“Este tipo de datos son elementos que pueden abonar a que la prioridad gubernamental, del propio empresariado y de la academia no sea sólo de discurso sino en los hechos y que se fomente el turismo.”

“La investigación nos permite identificar que el turismo tiene la capacidad, que no se había considerado antes, de reducir la pobreza. Hoy vemos que el turismo tiene otras virtudes, además de ser un gran empleador de mujeres y jóvenes”, destacó.

En ese sentido, subrayó, la apuesta debe ser con estrategia. “Es un sector que se debe priorizar. No digo con esto que es un sector al que haya que subsidiar, sino más bien darle ciertas facilidades que fomenten la inversión”.

Un pilar fundamental, añadió, es la promoción turística. “Sin promoción, difícilmente mantendremos el éxito que tenemos en el largo plazo”, advirtió.

Momento clave para la industria

En opinión de Díaz Rebolledo, México se encuentra en un momento clave para virar hacia una visión que coloque al turismo como un sector prioritario.

El académico explicó que el Cicotur ha identificado que la demanda por el destino México seguirá creciendo, independientemente de la promoción turística.

Sin embargo, advirtió, la oferta no está creciendo al mismo ritmo ni a la misma capacidad.

“Esto trae un problema: si no puedo empatar oferta con demanda, más tarde, al haber poca oferta, van a subir los precios. Pero si subes precios pero no das calidad, la gente se decepciona y dejará de venir”.

El problema de fondo, puntualizó, es cuánto tiempo el interés por el destino México se va a mantener. “Si la oferta no crece a la misma velocidad, no estamos dando calidad. Y además, no hay promoción. El sexenio pasado tuvimos la suerte de transitar la pandemia con el resto de los destinos cerrados y, aunque no había promoción de México en el exterior, su apertura le permitió recibir turistas”.

Los destinos volvieron con una promoción agresiva, desde la competencia en el Caribe, como puede ser República Dominicana, hasta destinos internacionales consolidados como París o Madrid, que reciben millones de turistas cada año.

“Pensar que los viajeros querrán venir a México solo porque sí no es acertado. México ya no está en el top of mind porque no hay promoción. Y si alguien llega y tiene una mala experiencia, sumado a temas como la inseguridad, por ejemplo, no será una buena combinación y en el mediano plazo pueden verse los resultados”.

Para el académico, el país está a tiempo de tomar medidas y poner al turismo como eje prioritario: “Estamos a tiempo de girar el barco hacia donde tenemos que llevarlo para realmente hacer del turismo una prioridad nacional”.

El hecho de no contar con el CPTM y no tener una política pública clara de desarrollo de los destinos, por el lado gubernamental; y desde el lado empresarial, la disminución en el ritmo de inversión que se tuvo en sexenios pasados, ha desviado al sector y lo pone en riesgo.

Sobre el énfasis en el turismo comunitario promovido desde Sectur, Díaz Rebolledo consideró que es adecuado, pero insuficiente.

“El turismo comunitario está bien pero sigue sin haber una estrategia integral de impulso al turismo. El turismo comunitario es una buena apuesta y justo de los programas en donde el gobierno sí se debe involucrar porque es un tipo de turismo que sí requiere ciertos subsidios y fomento gubernamental porque el empresario difícilmente invertirá y las personas de las comunidades no saben cómo hacer negocio, por eso se necesita de la intervención del gobierno”.

No obstante, insistió, debe haber una estrategia general mucho más integral y de largo plazo, que no se ha planteado.