A propósito de los festejos por su 15º aniversario, Punta del Este Operadora, fundada por Adriana Reyes, llevó a cabo un viaje de familiarización a Cartagena, Colombia, en el que participaron agentes de viajes y representantes de la prensa especializada.
El viaje inició con un vuelo Ciudad de México-Bogotá, para de ahí volar a Cartagena, ambos servidos por Avianca. Vale mencionar que el grupo, liderado por Alberto Morales, supervisor de Punta del Este Operadora, viajó asegurado por Assist Card.
Los participantes se hospedaron en el Hotel Bantú, muy cerca del centro de la ciudad. El edificio es tipo colonial, con solo 28 habitaciones. Cuenta con restaurante, spa, alberca, biblioteca, bar y servicio de wi-fi; también ofrece estación de café y limonada durante todo el día sin costo adicional.
El primer día se hizo el recorrido de contacto inicial por la ciudad vieja y la ciudad nueva. El grupo visitó el fuerte de San Sebastián del Pastelillo, construido entre 1741 y 1744 por orden del virrey Sebastián de Eslava para defender los flancos de la bahía. El sitio aún conserva sus cañones y se ha convertido en un lugar de atractivo para los turistas que se fotografían en ellos.
Una parada típica durante el recorrido es en el monumento a los Zapatos Viejos, que es un homenaje al poeta cartagenero Luis Carlos López. La tradición dice que el turista que no se toma una fotografía dentro de las botas no vuelve a Cartagena. Este monumento se encuentra ubicado a espaldas del Castillo de San Felipe de Barajas, cuya construcción inició en 1657 y finalizó en 1769, situado en la cima del cerro de San Lázaro y que sirvió para proteger el ingreso a la ciudad desde tierra firme. Esta edificación es considerada una obra maestra de la ingeniería militar y está incluida en la lista de Patrimonio Mundial de la Unesco desde 1984. La visita coincidió con la fiesta de la Independencia de Cartagena, por lo que en lo alto del castillo ondeaba la bandera local y no la de Colombia, como es habitual durante todo el año.
La siguiente parada fue en el barrio Getsemaní, famoso por sus coloridos murales, pizzerías y restaurantes pequeños que ofrecen comida local y cerveza artesanal. Aquí se encuentra la plaza de la Santísima Trinidad y el monumento a Pedro Romero, héroe de la independencia de Cartagena.
El centro de la ciudad es ideal para las compras, desde artesanías locales y café hasta joyería fina, pues Colombia tiene importantes yacimientos de esmeraldas; aunado a las experiencias gastronómicas en los restaurantes de los alrededores.
A bordo del Bona Vida el grupo recorrió la bahía de Cartagena. La navegación al atardecer permite apreciar a distancia el contraste de la ciudad vieja con las cúpulas de la catedral y la ciudad nueva con sus modernas edificaciones. El paseo está amenizado con música y se acompaña con cocteles y bocadillos.
Al día siguiente, luego del desayuno en el hotel, los participantes embarcaron en el muelle para ir a la isla del Encanto. En el trayecto se puede apreciar la emblemática Virgen del Carmen, cuya figura está hecha de mármol y tiene 15 m. de altura. También se puede ver el Fuerte de San Fernando, construido durante el siglo XVII en la isla de Tierra Bomba, en Bocachica, para proteger la única entrada marítima a la ciudad. Hoy la isla es un pueblo de pescadores que atrae turistas por sus playas y restaurantes.
Ya en la isla del Encanto y en el hotel del mismo nombre, el grupo disfrutó del spa, el restaurante y la alberca. Desde la isla es posible partir en lancha a Punta Brava a practicar buceo o esnórquel; cualquiera de las dos actividades se realiza acompañado de profesionales que supervisan toda la excursión. Otra opción es la visita al oceanario que ofrece espectáculo con delfines, tiburones o la simple observación de las especies de la región.
En otra jornada del viaje, los invitados conocieron la Cartagena de Gabriel García Márquez. La caminata los llevó a las plazas, portales y casas descritas en las novelas más emblemáticas del escritor, así como a su residencia, terminando en el claustro La Merced, en donde están depositadas sus cenizas.
Juan del Mar fue el restaurante elegido para la cena de gala por el festejo de aniversario de la operadora y despedida de la ciudad. Alfredo Nansen, director comercial de la mayorista, se refirió a la calidad humana de cada uno de los colaboradores y dijo que el éxito de la compañía se debe al amor, al esfuerzo y al trabajo duro. “Al principio la empresa trabajaba dos o tres destinos y hoy tenemos una gran cantidad de programas prácticamente en todo el mundo, por eso seguiremos poniendo el corazón en cada cosa que hacemos”, concluyó.
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