Las grandes cadenas de hoteles españolas con operación en Cuba, principalmente Meliá Hotels International e Iberostar Group, están optando por mantener su negocio en la isla pese a un entorno operativo cada vez más volátil, marcado por cortes de energía, falta de combustible y un marco de sanciones de Estados Unidos que condiciona la actividad turística y la logística.
Los hoteles españoles seguirán en Cuba pese al bloqueo
Cadenas de hoteles como Meliá o Iberostar cerraron parcialmente sus alojamientos por la crisis en la isla, pero reiteran que se mantendrán a largo plazo.
Iberostar Grand Packard, de la cadena de hoteles Iberostar, en La Habana, Cuba.
El detonante más reciente ha sido la tensión en el transporte aéreo: Air Canada anunció la suspensión de sus vuelos a la isla hasta el 1 de mayo de 2026, en un contexto en el que varias aerolíneas han tenido que ajustar operativas y repostajes por la disponibilidad de combustible, con impacto directo en la demanda y en la conectividad del destino.
¿Qué está pasando en Cuba?
A esa presión se suma la fragilidad del sistema eléctrico cubano, con episodios de apagones generalizados y cortes prolongados que afectan a la experiencia del cliente y al funcionamiento normal de la planta turística; en momentos de colapso de la red, algunos hoteles han sostenido la operativa mediante generadores, mientras el resto de la economía quedaba a oscuras. (Cuba se queda sin combustible para suministrar a las aerolíneas)
La respuesta de las autoridades cubanas ha pasado por priorizar recursos en sectores considerados estratégicos y por planes de “compactación” que implican concentrar clientes y cerrar temporalmente parte del inventario para reducir consumo energético y de combustible, una dinámica que medios sectoriales han vinculado a la escasez de suministros y a la caída de la demanda.
Meliá seguirá en Cuba y dice contar con el apoyo del gobierno
En este escenario, la decisión de continuidad de las cadenas se apoya en varios factores de negocio: el peso histórico del Caribe en sus carteras, la lógica “asset light” (gestión y comercialización más que propiedad del ladrillo, en buena parte de los casos) y la expectativa de que el ciclo sea reversible si se normaliza la conectividad aérea y el acceso a energía y combustible.
En declaraciones a Diario de Mallorca, Meliá trasladó que mantiene su actividad “sin disrupciones relevantes” en la isla. Y añadió que lo seguirá haciendo a largo plazo, puesto que el gobierno cubano mantiene como prioridad el desarrollo de la actividad turística en el país (principal industria por aporte económico al PIB). (Meliá ajusta su operativa en Cuba y reduce temporalmente la oferta hotelera)
En la práctica, la continuidad no implica inmovilismo: Meliá ha aplicado cierres temporales y ajustes de capacidad para adecuarse a la ocupación hotelera y a las limitaciones de suministros, en una reorganización que se produce mientras el mercado turístico cubano reduce volúmenes; en paralelo, fuentes periodísticas sitúan el tamaño de la presencia en 34 hoteles de Meliá y 20 de Iberostar en el país.
Iberostar mantiene sus operaciones en Cuba
Iberostar, por su parte, mantiene una exposición relevante en la isla en términos de operación y marca, incluso en un contexto de baja ocupación y tensiones de rentabilidad que la prensa económica ha descrito como un “callejón sin salida” para los grupos españoles: las cadenas preservan posición, pero con un retorno condicionado por el desplome de llegadas y por restricciones externas que limitan la capacidad de reactivar la demanda a corto plazo.
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