Algunas teorías le adjudican el origen mismo de la vida. Otras la consideran entra las cuatro fuerzas vitales de la naturaleza, y sin dudas que sin ella no hay vida sobre el planeta.
Según las escuelas a nivel universal, existen clasificaciones generales que se le dan a los distintos tipos de aguas, porque incurriríamos en un gran error si pensáramos que todas las aguas son iguales y, mucho más aún, si creyéramos en aquello de que el agua debe ser inodora, incolora e insípida.
El agua tiene características particulares de acuerdo al lugar de donde proviene y la riqueza mineral que arrastra en su camino, ya sea desde las entrañas hasta la faz de la Tierra, o bien si hablamos de aguas superficiales como las de los mares, lagos y ríos. Conocer sobre su composición es primordial.
Por eso el primer paso es ¡valorarla! Saber de su importancia y de sus múltiples tipos y técnicas de aplicación, tanto por sus propiedades químicas como físicas, las que se ponen en evidencia a partir de análisis que se realizan en laboratorios destinados a tal fin.
La pregunta es: ¿Puede el agua ser un elemento que aumente la rentabilidad de un hotel? Y la respuesta contundente es "sí", tanto por sus aplicaciones como por el mejor uso que se haga de la misma, demostrado en el ahorro de consumo o en su reutilización.
Hoy en el mundo, y en el campo de la gastronomía, existen varias escuelas que ofrecen la carrera de Hidrosommelier, con objeto de orientar a los comensales sobre los mejores maridajes entre agua, comidas, vinos y otras bebidas que complementan el menú.
En ese sentido, las cartas de aguas son elementos distintivos para los paladares gourmet, y las catas de aguas se van imponiendo en reuniones o agasajos de alto nivel. La gran variedad de aguas minerales naturales envasadas de las que hoy dispone el mercado se colocan a la par de los mejores vinos, y los bares de agua ya son tendencia en Europa.
Por otra parte, si seguimos la definición de "spa" de la Guía 2009 de la European Spa Asociation (ESSPA), veremos que el agua es gran protagonista, ya que indica que "es un establecimiento que ofrece tratamientos, terapias o sistemas de relajación, utilizando como base principal el agua. Un espacio donde se respira paz y armonía, y donde todos podemos aliviar el estrés cotidiano con el objetivo de recuperar o equilibrar nuestra fuerza vital".
Muchas veces vemos en los folletos de un hotel la palabra "spa" como elemento diferenciador, cuando en realidad sólo cuenta con la instalación de un sauna o gabinete de masajes; se pretende tener un espacio que lleve ese nombre, desilusionando a los huéspedes, que actualmente están muy informados al respecto. Ellos pretenden encontrar instalaciones que se precien de ser un spa, y que cuenten al menos con una piscina lúdica, o un circuito hídrico; que no haya solamente un hidromasaje colectivo, comúnmente llamado "jacuzzi", sino también otros accesorios, como cuellos de cisne, cascadas, toberas, tumbonas subacuáticas, senderos de marcha o un circuito de duchas con las múltiples variantes que se encuentran en plaza.
En cuanto al tipo de aguas, podemos distinguir entre las minerales naturales, que como dijimos son las que se utilizan fundamentalmente para beber. Mientras que las mineromedicinales son aquellas que ejercen en nuestro organismo un efecto benéfico comprobado a través de pruebas científicas y de laboratorios. Entre ellas están las aguas termales y atermales, que dan lugar al termalismo; o el agua de mar cuya aplicación da lugar a la talasoterapia, un recurso casi desconocido o inexplotado en Argentina pero de gran éxito en países como Túnez, Francia, España, y otros sitios turísticos ubicados en territorios insulares.
En estos casos, en Latinoamérica se habla de spa termal o de talaso, mientras que en Europa estos establecimientos se denominan balnearios termales o de talaso.
Cuando la aplicación es de agua de red o corriente, hablamos de spa wellness. En ese caso se busca suplir la falta de los minerales que contiene el agua suplementándola con minerales que se incorporan de manera artificial, y que dan lugar a las "aguas mineralizadas", que ya se están aplicando en nuestro país y con las que se deberá prestar especial atención a cómo se las publicita, para no incurrir en engaños hacia los consumidores. Además, deben instalarse equipamientos especiales que permitan potenciar los beneficios de la aplicación de agua con contrastes de temperatura, diferencias de presión y humedades relativas.
Todas estas técnicas e instalaciones son sumamente valoradas por el viajero internacional, que tiene incorporada la cultura del spa a sus hábitos de vida y paga muy bien los tratamientos de hidroterapia o crenoterapia que le ofrecen.
FUENTE: la-diferencia-esta-en-el-agua
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