En la cabeza de mucha gente, Perú y trekking es sinónimo de Camino Inca o Machu Picchu. Pero el mapa es más grande. En los últimos años, viajeros de México y de varios países de la región empezaron a fijarse en rutas que no dependen de cupos, que permiten sentir la montaña con más libertad y que ya circulan por su radar: Salkantay, Ausangate, Choquequirao, Lares e Inca Jungle.
Visto desde lejos, el mapa de trekkings en Cusco puede parecer una lista más. En la práctica, cada una de estas rutas marca una forma distinta de pararse frente a la cordillera de los Andes.
Lo importante es que la decisión no se tome solo desde el mito ni desde la foto, sino desde una imagen clara de lo que significa caminar allí. La cordillera responde distinto según cómo se la pisa.
El Camino Inca sigue siendo un clásico, pero tiene algunos límites muy claros: permisos diarios, reservas con meses de anticipación y tarifas que cambian bastante según la compañía elegida para vivir esta aventura. A pocos kilómetros de allí existen otros cinco recorridos que permiten caminar la cordillera con más libertad. Lo que sigue no es un catálogo para vender, sino un mapa razonado de esas cinco rutas: qué son, cómo se sienten y para quién pueden tener sentido.
1. Salkantay Trek: caminar bajo un nevado salvaje
- Duración: 3 a 5 días
- Altitudes: de 2,900 a 4,650 metros (paso Salkantay)
- Distancia: alrededor de 74 km según variante
- Dificultad: Media–alta
Salkantay gira alrededor de un solo protagonista: el nevado Salkantay, de 6,271 metros. La ruta arranca en zona de valle andino, sube hacia la base del glaciar, cruza un paso a 4,650 metros y luego se inclina hacia la ceja de selva, donde el aire se vuelve más tibio y húmedo, aparecen plantaciones y cambia el olor del camino.
En cinco días se pasa por carpas con amaneceres fríos, lagunas glaciares y tramos de sendero donde todavía se escucha el movimiento de arrieros con caballos y mulas. El último tramo se encamina hacia Aguas Calientes, así que la visita a Machu Picchu se integra de manera natural al final del trekking.
¿Para quién es este trek?
- Personas que pueden caminar entre 6 y 7 horas al día con subidas y bajadas constantes.
- Viajeros que quieren un primer contacto serio con la altura, sin entrar todavía a alta montaña extrema.
- Quienes prefieren combinar noches de camping con alojamientos básicos al final del recorrido.
Lo que conviene saber
- Dos noches previas en Cusco ayudan a que el cuerpo se adapte antes del paso de 4,650 metros.
- El día que se cruza el paso Salkantay es exigente y, después, un descenso continuo que permite recuperar ritmo.
- El cambio de glaciales a vegetación densa en tan poco tiempo es una muestra clara de la transición natural entre la cordillera y las puertas de la Amazonía.
2. Ausangate Trek: alta montaña alrededor de lo sagrado
Duración: 5 a 7 días
Altitudes: de 4,000 a más de 5,200 metros
Distancia: 60 a 75 km según variante
Dificultad: Alta
El Ausangate no es una ruta fácil. Es un circuito de alta montaña que rodea un nevado de 6,384 metros que las comunidades quechuas consideran un apu, una montaña protectora que ordena la vida de los pueblos que viven a su alrededor. Hay una sensación de respeto que acompaña la ruta incluso en los tramos más transitados.
El sendero se mueve casi siempre por encima de los 4,200 metros y encadena varios pasos de montaña que superan los 5,000. En el recorrido aparecen lagunas turquesa, glaciares colgantes, valles con franjas de colores y pastores que siguen moviendo alpacas y llamas entre pastos de altura. En muchos itinerarios se incluye una variante hacia Vinicunca (la montaña de colores), pero se llega por rutas secundarias, sin las filas que generan los tours masivos de un solo día.
¿Para quién es este trek?
- Personas con experiencia previa en montaña o muy buen estado físico.
- Viajeros que disfrutan del frío, la soledad relativa del entorno y jornadas largas de caminata.
- Fotógrafos y gente que prioriza el paisaje y la sensación de inmensidad por encima de la comodidad.
Lo que conviene saber
- Tres noches en Cusco antes de empezar; ayudan a que el cuerpo llegue con margen a los pasos de más de 5,000 metros.
- Las noches son frías de verdad. Se necesita equipo de abrigo adecuado y una bolsa de dormir para temperaturas bajo cero.
- La altura se siente desde el primer día. El avance depende menos del paso y más de cómo responde el cuerpo, por eso conviene llegar bien aclimatado y seguir un ritmo constante
3. Choquequirao Trek: ruinas incas con el cañón abajo
Duración: 4 a 5 días
Altitudes: de 1,500 a 3,100 metros
Distancia: alrededor de 62 km ida y vuelta
Dificultad: Media–alta (por desniveles)
Choquequirao es una ciudad inca asentada sobre un espolón de montaña con vista directa al cañón del Apurímac. No hay carretera; se llega caminando y el trayecto obliga a cruzar el gran cañón del Apurímac para alcanzar una ciudad que muchos viajeros perciben como una “inca perdida”.
El sitio arqueológico mantiene terrazas amplias, andenes ceremoniales y recintos donde no existe intervención moderna. La ruta baja cerca de 1,500 metros hasta un puente sobre el Apurímac y luego se vuelve a subir hacia las ruinas por un sendero constante. El regreso repite ese patrón en sentido contrario.
¿Para quién es este trek?
- Personas interesadas en arqueología inca y en la experiencia de estar en un gran sitio casi vacío.
- Viajeros que ya conocen Machu Picchu y quieren ver otra gran ciudad inca, sin tanta gente alrededor.
- Quien prefiere desniveles fuertes a lidiar con alturas de más de 4,500 metros.
Lo que conviene saber
- El rango de altura es más amable que Ausangate o Salkantay, pero el desgaste muscular es alto. Los bastones ayudan mucho.
- Es una ruta que se disfruta más si se camina con calma, sin pretender convertirla en una carrera.
- En época de lluvias, los senderos se vuelven resbalosos y la experiencia cambia por completo.
4. Lares Trek: seguir el ritmo de los pueblos
Duración: 3 a 5 días
Altitudes: de 2,600 a 4,500 metros
Distancia: alrededor de 33 km
Dificultad: Media
Lares se mueve entre pueblos donde la vida cotidiana gira alrededor del pastoreo y del tejido. En el camino aparecen corrales de alpacas y llamas, pendientes cubiertas de ichu (pasto duro y amarillo típico de la altura andina) y quebradas donde baja agua fría desde el deshielo. También es común cruzarse con niños en uniforme escolar caminando por senderos de tierra y con mujeres que trabajan en telares usando hilos teñidos con cochinilla, plantas locales y sales.
La ruta cruza pasos de altura, pero deja tiempo para entrar en casas, sentarse a comer sopas espesas y papas nativas o ver de cerca el trabajo textil cuando hay acuerdos previos con las familias. Hacia el final, el trekking desciende hacia el valle de Ollantaytambo, desde donde sale el tren para conectar esta ruta con Machu Picchu.
¿Para quién es este trek?
Viajeros interesados en culturas andinas vivas, no solo en ruinas arqueológicas.
- Personas que valoran las conversaciones con quienes habitan la montaña tanto como el paisaje.
- Familias con adolescentes con buena condición física, siempre que entiendan que no se trata de un “paseo corto” sino de un trekking real.
Lo que conviene saber
- La altura se siente, pero el paso más elevado (alrededor de 4,500 metros) se alcanza de manera gradual.
- El recuerdo más fuerte de Lares suele ser el frío limpio de la noche y las escenas de vida diaria.
5. Inca Jungle Trail: aventura camino a Machu Picchu
Duración: 3 a 4 días
Altitudes: de 1,200 a 4,300 metros
Distancia: variable
Dificultad: Media–baja
Inca Jungle mezcla varios formatos en un mismo viaje. El primer día suele ser un descenso en bicicleta desde el Abra Málaga, a unos 4,300 metros, hasta zonas más cálidas que rondan los 1,200. Los días siguientes combinan caminatas por ceja de selva con opciones de rafting (según temporada) y tirolesa en tramos diseñados para viajeros. El ambiente cambia constantemente: humedad, olor a tierra mojada, plantaciones pequeñas y senderos donde aparecen bromelias y orquídeas silvestres.
Poco a poco el recorrido se acerca a Aguas Calientes. El último día queda reservado para Machu Picchu, con tiempo suficiente para caminarla sin prisa.
¿Para quién es este trek?
- Gente joven que quiere actividad física variada, pero no se ve haciendo varios días de caminata de altura con mochila pesada.
- Viajeros que están recorriendo Sudamérica con presupuesto ajustado y buscan una opción activa que no sea extrema.
Lo que conviene saber
- Aunque el primer punto alto marca 4,300 metros, casi todo ese tramo se hace en descenso en bicicleta hasta llegar a una altitud de 1200 metros.
- El clima es más templado que en los circuitos de alta montaña, con más humedad y vegetación.
Andar la cordillera de cinco maneras
Visto desde lejos, el mapa de trekkings en Cusco puede parecer una lista más. En la práctica, cada una de estas rutas marca una forma distinta de pararse frente a la cordillera de los Andes.
Para quien viene desde México o desde cualquier otro país y mira el mapa de Perú con calma, elegir una de estas rutas es decidir con qué tipo de montaña quiere encontrarse: con la que exige respirar hondo a 5,000 metros, con la que habla en lengua quechua a través de sus pueblos, con la que se recorre en bici antes de llegar a Machu Picchu o con la que todavía guarda ruinas casi en silencio.
Lo importante es que la decisión no se tome solo desde el mito ni desde la foto, sino desde una imagen clara de lo que significa caminar allí. La cordillera responde distinto según cómo se la pisa. Y estos cinco trekkings son cinco maneras concretas de comprobarlo, sobre todo para quienes ya están revisando tours en Perú y quieren entender qué propone cada ruta.
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