Inicio
Tendencias

Copa Mundial de Fútbol 2026: crece la demanda en destinos anfitriones, pero de forma desigual

Informe de Mabrian refleja cómo la Copa Mundial de Fútbol impulsa el interés por viajar, su impacto dependerá de la conectividad, precios y gestión de destinos.

La Copa Mundial de Fútbol 2026 ya comienza a marcar el pulso del turismo global, generando un aumento significativo en la intención de viaje hacia los países anfitriones: Estados Unidos, Canadá y México. Sin embargo, este crecimiento no se presenta de manera uniforme, reflejando la nueva forma en que los viajeros planifican y consumen experiencias.

De acuerdo con el informe “FIFA World Cup 2026: Mapping Demand, Spend and Experience”, elaborado por Data Appeal y Mabrian en colaboración con PredictHQ, el interés internacional por asistir al torneo está en alza, aunque su conversión en llegadas efectivas dependerá de factores clave como la conectividad aérea y la capacidad operativa de los destinos.

Este estudio profundiza la investigación en los tres países y 16 ciudades anfitrionas, con análisis detallados por partido y en destinos seleccionados para observar la dinámica de precios de alojamientos.

Crecimiento desigual y concentración de la demanda turística

El análisis revela que México muestra un incremento interanual de su cuota de mercado global de aproximadamente +0,11 puntos porcentuales de media desde enero de 2026. (El AICM se prepara para la Copa Mundial de Fútbol 2026)

Al mismo tiempo, Estados Unidos registra una aceleración más marcada hacia el cierre del primer trimestre con incremento de +0,31 puntos porcentuales en marzo.

Canadá, por su parte, presenta un crecimiento más estable y gradual.

A nivel de ciudades, la demanda se concentra en sedes estratégicas como Ciudad de México, Boston, Vancouver y Nueva York, esta última consolidándose como un hub global clave también durante el evento.

Este comportamiento evidencia una tendencia hacia la focalización del interés en destinos con mayor visibilidad internacional y oferta turística consolidada.

Conectividad y turismo doméstico como motores

Entre las principales tendencias identificadas, destaca el papel del turismo doméstico como impulsor de la demanda, especialmente en Estados Unidos, donde el interés de los viajeros locales hacia ciudades sede creció de forma significativa. (Copa Mundial de Fútbol: el auge de los nómadas digitales en las ciudades sede)

Asimismo, la conectividad aérea será determinante para capitalizar el flujo internacional

Estados Unidos se posiciona como la principal puerta de entrada para los visitantes internacionales, ya que cuenta con conexiones aéreas directas con 40 de las 48 selecciones participantes, frente a 32 en Canadá y 18 en México.

A esto se suma el peso de los mercados europeos —como Reino Unido, Francia, Alemania, España y Países Bajos—, que lideran la demanda de larga distancia.

Impacto económico y presión sobre precios

El informe estima que la Copa Mundial de Fútbol 2026 generará alrededor de 4.300 millones de dólares en gasto turístico vinculado al evento, con más del 80% concentrado en alojamiento.

En este contexto, los precios hoteleros ya comienzan a reflejar la demanda proyectada, con incrementos más pronunciados en ciudades que albergarán partidos clave.

Por ejemplo, la final en Nueva York/Nueva Jersey, con precios entre 414–1.024 dólares (+10,8% interanual) o el partido inaugural en Ciudad de México (precios de 145–742 $ y una subida interanual de +48,9%).

Experiencia del viajero, el verdadero desafío de la Copa Mundial de Fútbol

A través del informe se pronostica que más allá de la demanda y el gasto, el éxito del evento estará determinado por la experiencia en destino.

En este sentido, las expectativas de los viajeros son altas, especialmente en aspectos como gastronomía y atractivos turísticos.

Sin embargo, los mayores desafíos se concentrarán en la operación, particularmente en transporte, logística y consistencia del servicio durante los picos de afluencia.

En este escenario, la Copa Mundial de Fútbol 2026 no sólo redefine los flujos turísticos, sino que también establece nuevas tendencias que obligarán a los destinos a adaptarse en tiempo real para maximizar su competitividad en el escenario global.