Según el diccionario de la Real Academia Española (RAE), el vocablo conflicto significa –en sentido figurado– “combate, lucha, pelea”. También, al referirse al conflicto colectivo, la institución acota que en las relaciones laborales, es lo que “enfrenta a los trabajadores, a través de sus representantes, con los empresarios. Afecta a una empresa o a un sector económico y su resolución tiene efectos generales”.
Lo cierto es que en las organizaciones, en la mayoría de las veces, nadie sabe cómo comenzó un conflicto. En cambio, suele conocerse que quien lo origina es alguien dispuesto a discutir; pero determinar y precisar el momento exacto de su inicio suele ser muy difícil. Lo que si está muy claro es que todo conflicto posee causas subyacentes, ya sean conscientes o inconscientes.
Al respecto, Sofía Beguería, catedrática del Ceupe (Centro Europeo de Posgrado), acota: “El conflicto puede ser un problema serio para cualquier organización, pero también la oportunidad de afinar las interacciones y de generar una dinámica más creativa y productiva en ella. Básicamente es un problema de percepción porque las partes involucradas deben darse cuenta de que éste existe”.
Para el consultor Malcolm Kushner, “siempre que las personas se reúnen para dirigir una empresa, el conflicto es la norma. Conflictos de voluntad, de personalidad y de ideas. Conflictos de planes y estrategias, conflictos de intereses. El mundo del trabajo se caracteriza por el conflicto”.
LAS NUEVE FUENTES.
En tal sentido, podemos identificar diferentes fuentes de conflictos:
-1. Malos entendidos: un malentendido se produce cuando todo el sentimiento e intención de un determinado tipo de conducta es interpretado por el receptor de forma totalmente opuesta a lo que pretendía el emisor.
-2. Falta de sinceridad: este factor es una fuente segura de conflictos. Cuando no se dice la verdad. existe la garantía de que, tarde o temprano, el resultado será un conflicto. Estos afloran por las mentiras, las medias verdades y las cosas que se han dejado por decir. Todas son igualmente peligrosas para una relación.
-3. Negligencia: las palabras que empleamos, las promesas que olvidamos y las responsabilidades que eludimos son fuentes de conflictos. Tanto lo que hacemos como lo que no hacemos puede provocar un conflicto.
-4. Intencionalidad: cuando tenemos la intención de comprender a la otra persona y actuamos de forma beneficiosa para ambos, el conflicto casi siempre puede llegar a esquivarse. Si, por el contrario, tenemos la intención de herir a alguien física o emocionalmente, seguro que se creará y mantendrá una situación conflictiva. Nuestras intenciones son una de las fuentes más potentes para provocar o resolver conflictos.
-5. Defensa partidista del propio sistema de creencias y opiniones: cuando dos personas tienen sistemas de creencias opuestos y cada una de ellas está firmemente convencida de que tiene “razón”, el conflicto está muy cerca; independientemente de que esa defensa de una opinión, tendencia política o creencia sea sincera o un capricho.
-6. Fracaso al intentar establecer fronteras: cuando no ponemos límites o no marcamos bien nuestras fronteras, los demás probablemente las traspasarán. Esta incapacidad para definir claramente lo que necesitamos y queremos y lo que no necesitamos ni queremos de los otros, es una invitación al conflicto. Permite que otra persona “se aproveche de nosotros” y existen muchas posibilidades de que acabemos resentidos con ella.Y el resentimiento conduce al conflicto.
-7. Llevar mal el conflicto: es muy posible que la mayor fuente de conflicto, más importante que la combinación de todas las demás, sea el no querer enfrentarse directamente al problema. Debido a que muchas personas no saben cómo tratarlo, terminan llevándolo mal. Cuando sentimos tensión o hay una desavenencia con otra persona, solemos reaccionar emocionalmente con miedo o ira. Por lo general adoptamos una postura defensiva. Puede que ataquemos a la otra persona y también es posible que la apacigüemos. Debido a que la mayor parte de nosotros solemos hacer demasiado pronto conjeturas acerca de la existencia de una situación conflictiva, o debido a que nos asustan los sentimientos de confrontación y los sentimientos desagradables, estamos más preparados para crear o hacer estallar el altercado que para resolverlo.
-8. Miedo: es la raíz de la mayoría de las situaciones de conflicto. Puede considerarse como la fuerza motivadora primordial que se oculta tras la falta de sinceridad.
-9. Segundas intenciones: una segunda intención implica que una de las partes tiene una intención o motivación que no ha manifestado. Las segundas intenciones se dividen en conscientes e inconscientes.
CLAVES.
Tomando en consideración todo lo anterior, es importante tener en cuenta que los elementos básicos para evitar un conflicto son:
-La toma de conciencia.
-La sinceridad.
-La intención de resolver el desacuerdo de la forma más pacífica y beneficiosa para todos.
-La voluntad para despojarse del sentimiento de tener “razón”.
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