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Opinión

Un personaje, dos historias

Dos acontecimientos recientes sin dudas cambiarán la trayectoria de la historia de la industria turística en el mundo.
El primero, totalmente inesperado, tomó por sorpresa hasta al más experimentado analista político, a los miembros de la industria turística de nuestro país, así como a los más preparados futurólogos y a la mayoría de los habitantes de nuestro mundo, sin limitaciones de ideologías.

El otro acontecimiento, de alguna forma esperado, pues la vida no perdona y se entrelazan la vida y la muerte como algo totalmente natural, ha hecho que se reflexione ampliamente sobre el futuro turístico de nuestra área caribeña, incluido México.
Estos dos acontecimientos, el primero, la inesperada elección de Donald Trump como presidente del país más poderoso del mundo, el segundo, la también inesperada muerte de Fidel Castro.
La elección de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos ha preocupado a los integrantes especializados de nuestra industria, de alguna manera, en la promoción y venta de destinos turísticos en ese país.
Desgraciadamente, muchos de nuestros connacionales han tomado personal la afrenta demagógica hecha en contra de México.
Es realmente penoso que se haya tomado tan personal una decisión y una votación política que nada tiene que ver con la apertura que existe y ha existido durante siglos entre nuestros dos países esencialmente, y que se culpe a los votantes de todos los males que se puedan acarrear.
Un sentimiento digno de los mejores años de la guerra fría en el mundo está resurgiendo no sólo en México sino en todo el mundo, ante la incertidumbre de lo que pase cuando Trump tome posesión el 20 de enero de 2017, lo que resulta preocupante ya que los políticos ofrecen toda clase de acciones que pueden no llegar a proliferar a la hora de la verdad.
Pareciera que está volviendo ese sentimiento "anti yankee", digno de los más oscuros años 50, donde Estados Unidos, al haber ganado la Segunda Guerra Mundial, se erigió como el "salvador" del mundo.
Las relaciones de viajes y turismo entre nuestros dos países no podrán variar drásticamente, los mexicanos seguiremos viajando a Estados Unidos así como los estadounidenses seguirán viajando a nuestro país, máxime ahora que el dólar les conviene tanto a ellos.
El nuevo gobierno americano tendrá que darse cuenta de que no es cerrando las fronteras como la migración se parará a su país, sino que abriendo las puertas y asistiendo al país para que éste crezca y sus habitantes no necesiten migrar para llevar una vida digna. La ecuación es realmente al revés de lo que se ha dejado ver hasta ahora. A las pruebas nos referiremos a partir del 20 de enero próximo, el famoso "eldorado" realmente se encuentra en México y no del otro lado de la frontera.
Viajar abre fronteras no sólo físicas sino mentales, nuestro pasado y nuestro futuro siempre estará ligado de los dos lados de la frontera.
El otro acontecimiento que nos concierne es la desaparición del líder cubano Fidel Castro.
La apertura que ha hecho Barack Obama hacia Cuba ha inquietado al medio turístico mundial y ahora que ha muerto el revolucionario más famoso del orbe se tendrán que generar ciertos movimientos políticos y económicos en el mundo, y en particular en referencia al futuro de la apertura internacional de su incipiente industria turística.
En México tendremos que pensar muy seriamente lo que la apertura más amplia de Cuba puede significar para nuestra industria turística y reforzar acciones para seguir siendo uno de los destinos turísticos más atractivos para el turismo mundial proveniente, no solo de Estados Unidos sino de Canadá, Europa, Centro y Sudamérica.
El mundo se entrelaza, un personaje que podría cambiar el curso de la historia, irónicamente, por un capricho, podría hacer que México y Cuba resientan la fuerza de sus decisiones y afecte el futuro turístico de ambos países.

FUENTE: un-personaje-dos-historias

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